El árbol de familia de los vertebrados.

El primer pez

Los primeros peces aparecieron en el periodo Cámbrico, hace algo más de 500 millones de años. Eran una versión muy sencillita y algo esmirriada de un pez. No tenían aletas laterales, y su pequeña boca carecía de mandíbulas, pero sí tenían una serie de características típicas de los peces: una cabeza con dos ojos y dos fosas nasales, una notocorda (estructura precursora de la columna vertebral), músculos en zigzag, y unas estructuras de soporte llamadas arcos branquiales.


Aunque no se nos parezcan en nada, proto-peces como el Haikouichthys que veis en la ilustración son los antepasados de todos los vertebrados, incluidas ranas, serpientes, lagartijas, pájaros, peces y mamíferos


Haikouichthys, uno de los primeros peces

La evolución de los peces

Tres grupos principales de peces evolucionaron a partir de estos primeros peces y han sobrevivido hasta nuestros días. Los más antiguos, y los menos comunes, son los ciclóstomos, un pequeño grupo compuesto únicamente por las lampreas y los mixines. Al igual que los primeros peces, estos extraños seres de cuerpo alargado carecen de mandíbulas.  

Una lamprea, un pez sin mandíbulas

Más adelante empezó a haber peces que sí tenían mandíbulas, y fueron todo un éxito a nivel evolutivo, dando lugar a muchísimas especies diferentes. ¡Y por fin se parecen a lo que conocemos como peces!


Dos grandes grupos de peces con mandíbulas pueblan hoy nuestros mares: los peces cartilaginosos, que son los tiburones y las rayas, y los peces óseos, que incluyen a todos los demás peces.


Desde las carpas a los caballitos de mar, pasando por los meros, los atunes, y muchísimos más — alrededor del 96% de todos los peces vivos son peces óseos.

Un tiburón (un pez cartilaginoso) y un salmón (un pez óseo)

Peces de aletas lobuladas versus peces de aletas radiadas

Los peces óseos a su vez se dividieron en dos grupos: los peces de aletas lobuladas, y los de aletas radiadas.

Los peces de aletas lobuladas (nombre científico: sarcopterígios) tienen una serie de huesos en la base de la aleta que tienen un extraño parecido a los huesos de nuestros brazos y piernas. Y efectivamente, esos huesos evolucionaron para convertirse en los huesos de las extremidades de los primeros anfibios hace 370 millones de años. Y de esos primeros anfibios evolucionaron todos los demás tetrápodos o animales de cuatro patas, nosotros incluidos.

En cambio los peces de aletas radiadas, (nombre científico: actinopterígios), tienen una serie de radios paralelos en las aletas. Constituyen la inmensa mayoría de los peces existentes hoy día, incluidos los atunes. Los atunes pertenecen a un subgrupo de los peces de aletas radiadas llamados teleósteos, que se distinguen por haber desarrollado una serie de mejoras en las mandíbulas y en las aletas. Dentro a su vez de los teleósteos encontramos una familia llamada los Scombridae, que es la familia del atún y de sus parientes más próximos como el bonito y la caballa.  Los Scombridae son depredadores de aguas abiertas con cuerpos perfectamente adaptados para nadar más rápido que sus presas.

Nuestra ascendencia común


Sabemos que nosotros los humanos descendemos de peces de aletas lobuladas, y que los atunes descienden de peces de aletas radiadas. La pregunta es: ¿quién fue nuestro último ancestro común?


Evidentemente tuvo que ser algún pez que vivió antes de que estos dos grupos se separaran. No podemos saber con exactitud quien fue este antepasado común, pero los científicos han calculado a partir del registro fósil que probablemente vivió hace unos 400 millones de años, al principio del período del Devónico. Eso es hace un montón de tiempo, pero aún así, quiere decir que somos parientes, aunque muy lejanos, del atún. El atún a su vez está más emparentado conmigo y contigo que con un tiburón, porque los peces cartilaginosos se separaron de los peces óseos en una época todavía más antigua. Tal vez el diagrama que aparece al principio de este artículo te ayude a visualizar estas ramificaciones del árbol de familia de los peces — que es a la vez la nuestra.