¿Qué diferencia hay entre el rabil y el bonito? ¿Cuál es el nombre científico del preciado atún rojo? Y sobre todo, ¿cómo puedo saber qué atún estoy comprando? A la hora de consumir y adquirir atún, cuanta más información tengamos sobre el producto, más responsable y acertada será nuestra compra.

¿Sabrías distinguir un atún rojo de un bonito del norte?

El atún rojo es sin duda la especie que con mayor frecuencia viene a nuestra cabeza cuando pensamos o hablamos de atún. Sin embargo, se comercializan numerosas especies de atún y sólo del preciadísimo atún rojo hay tres diferentes, el atún rojo atlántico (Thunnus thynnus), el atún rojo pacífico (Thunnus orientalis), y el atún rojo del Sur (Thunnus maccoyii), de los que en España se comercializa el atún rojo atlántico. Son muchas y variadas las dificultades para identificar la especie de atún que consumimos. La mayoría de las veces no podemos  distinguirlos a simple vista porque se comercializan despiezados. Rara vez tenemos la oportunidad de ver un ejemplar entero.

Tampoco ayuda el nombre común con el que conocemos el atún.


Es habitual referirse a una misma especie con nombres distintos en distintos lugares o utilizar el mismo nombre para varias especies.


La confusión está servida también en las etiquetas, a pesar de la normativa estatal y comunitaria que las regula.

El etiquetado: un día en el mercado

Hablando de etiquetas… nos hemos dado un paseo por el mercado y hemos encontrado tres carteles distintos anunciando atún. El primer cartel anunciaba ATUN. El segundo ATUN SUPER “EXTRA”. El tercer cartel ATUN EXTRA DESCONGELADO. ¿Qué nos estaban vendiendo en los tres casos? Echamos un ojo a la información en sus etiquetas.


Según la regulación europea, el atún que se vende fresco o congelado debería llevar siempre el nombre científico en la etiqueta


Ese nombre se compone de dos partes, la primera indica el género y la segunda la especie. El género es el nombre de un grupo de animales estrechamente emparentados. Un ejemplo entre los mamíferos es el género Canis, que incluye a los perros, los lobos, los coyotes y los chacales.  Las cuatro especies de atún más comunes comercializadas en fresco o congeladas en España son todas del mismo género por lo que la primera parte de su nombre es el mismo: Thunnus thynnus (atún rojo atlántico o atún de aleta azul), Thunnus alalunga (atún blanco, bonito del norte o albacora), Thunnus albacares (rabil o atún de aleta amarilla) y Thunnus  obesus (patudo o atún de ojo grande). Las etiquetas que consultamos en nuestra visita al mercado habían utilizado como nombre genérico “atún” en los tres casos aunque, al consultar en detalle las etiquetas, vimos que la especie en venta en los tres casos era el rabil o atún de aleta amarilla, la especie que responde al nombre científico de Thunnus albacares.

La etiqueta también debe dar información sobre la zona de pesca donde ha sido capturado el atún para la que se utiliza como referencia las zonas FAO, 19 áreas principales en las que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura clasifica los océanos y que son identificadas con un número específico (http://www.fao.org/fishery/area/search/es).  Recuerda que de las cuatro especies que más se venden frescas sólo el Thunnus thynnus se captura en el Mar Mediterráneo o en el Océano Atlántico mientras que las otras tres, Thunnus alalunga, Thunnus albacares y Thunnus obesus, se capturan en todos los océanos. En una de las etiquetas del mercado nos fue difícil saber cuál era la zona de pesca porque sólo ponía Zona FAO 51 y ninguna de nosotras recordaba las zonas FAO de memoria. En las otras dos etiquetas que consultamos fue más fácil ya que además de la zona FAO se especificaba el Océano Índico y Pacífico respectivamente. ¡Estos atunes vienen de muy lejos!

El método de producción  “Extractiva” nos indica que el atún no procede de la acuicultura y sólo en uno de los casos se ofrecía información más detallada sobre el arte de pesca utilizado.   Información sobre la fecha y la presentación te ayudan a conocer su frescura y la parte del pescado que estás consumiendo. En nuestro caso, uno de los atunes tenía fecha de 6 días antes del día de venta mientras los otros dos tenían la fecha del mismo día. Uno de los grandes problemas del fraude es asegurar que se mantiene la cadena del frío. Normalmente el rabil o el patudo ya han sido congelados en el buque de pesca y esto se debería indicar en la venta. En nuestro caso fue difícil saber sólo por la etiqueta si el atún que nos vendían ya había sido congelado. Sólo en uno de los casos esto se indicaba claramente en el cartel de venta. Esto es importante saberlo porque si es así no se debería congelar otra vez. En las etiquetas que consultamos, también encontramos el país de origen que indica la bandera del buque de pesca, España, Maldivas y Corea respectivamente.

Atunes sin papeles


Para el atún rojo existe una regulación especial que obliga a tener disponible el documento de declaración de captura de atún rojo (abreviado como DCA)


Este documento informa sobre el origen de cada ejemplar y asegura su trazabilidad hasta el último consumidor. Dicho documento no es obligatorio para las demás especies. En nuestra visita al mercado no encontramos atún rojo. Para asegurarte de su autenticidad, solicita la documentación DCA si compras atún rojo. También puedes solicitar la DCA en los restaurantes. La venta de atún rojo sin documentación se debe normalmente a las capturas ilegales. Los datos de fraude indican gran variabilidad en los mercados con valores que varían entre el 80-70 % y el 7% dependiendo del mercado y la parte de la cadena de comercialización que se analice.

Información es poder

Pide información. Existe una gran diferencia de precio entre el atún rojo y cualquier otra especie de atún. Y tras nuestra visita al mercado también podemos decir que existe una gran diferencia de precio incluso para la misma especie, vendida a 42, 38 y 24 euros el kilo. Consulta el nombre científico de la especie de atún que compras para saber si estás pagando un precio justo por él. Poco a poco, pidiendo la mayor información posible, los consumidores podremos saber qué especie de atún compramos y consumir de la manera más sostenible posible para asegurar la continuidad del recurso.

Referencias bibliográficas:
D’Amico P, Armani A, Gianfaldoni S, Guidi A (2016) New provisions for the labelling of fishery and aquaculture products: Difficulties in the implementation of Regulation (EU) n. 1379/2013. Marine Policy 71:147-156). https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0308597X1630135X 
Gordoa A, Carreras G, Sanz N, Viñas J (2017) Tuna Species Substitution in the Spanish Commercial Chain: A Knock-On Effect. PLoS ONE 12(1): e0170809. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0170809
Sotelo CG, Velasco A, Perez-Martin RI, Kappel K, Schroèder U, Verrez-Bagnis V, et al. (2018) Tuna labels matter in Europe: Mislabelling rates in different tuna products. PLoS ONE 13(5): e0196641. https://doi.org/10.1371/journal. pone.0196641